






- I'm sorry. I didn't know.
- Well, you're stupid. I always knew you were stupid.
- Why didn't you tell me?
- You never asked. I wanted these. I really wanted them.
- They're yours. You knew you were gonna get these.
- No, I didn't. I hoped. I didn't know.
- You knew.
- I had a feeling. Well, how do they look?
- You look good wearing my future.

sometimes, when we loose ourselves in fear and despair, in routine and constancy, in hopelessness and tragedy, we can thank god for Bavarian sugar cookies; and fortunately when there aren’t any cookies we can still find reassurance in a familiar hand on our skin, or a kind loving gesture, or a subtle encouragement, or a loving embrace, or an offer of comfort. not to mention hospital gurneys, and nose plugs, and uneaten danish, and soft-spoken secrets and fender stratocasters, and maybe the occasional piece of fiction. and we must remember that all these things --the nuances, the anomalies, the subtleties, which we assume only accessorize our days are, in fact, here for a much larger and nobler cause: they are here to save our lives. I know the idea seems strange. but I also know that it just so happens to be true.










El amenazado
Es el amor. Tendre que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su carcel, como en un sueño atroz. La hermosa
máscara ha cambiado, pero como siempre es la unica. De que me serviran
mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudicion, el
aprendizaje de las palabras que uso, el aspero Norte para cantar sus
mares y sus espadas, la serena amistad, las galerias de la Biblioteca,
las cosas comunes, los habitos, el joven amor de mi madre, la sombra
militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cantaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta
a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas,
pero la sombra no ha traido la paz.
Es, ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oir tu voz, la
espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologias, con sus pequeñas magias inutiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejercitos me cercan, las hordas.
(Esta habitacion es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.





